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Los ecologistas son Quijotes modernos

El tema ambiental no es asumido como prioridad, permanece en segundo plano

La poca información sobre sitios de recolección de material reciclable, amén de su poca rentabilidad, amenazan esta actividad (Cheo Pacheco)

jueves 22 de abril, 2010; Daniel Ricardo Hernández (EL UNIVERSAL)

Para prolongar la existencia de la vida en el planeta no es necesario ser activista de una fundación conservacionista ni ser ficha de un partido político; tampoco funcionario en alguna agencia gubernamental. Hay quienes así lo entienden, lo asumen como filosofía de vida y desde sus parcelas personales tienen al menos la intención de reducir el impacto propio sobre el ambiente. Pero las buenas intenciones no son suficientes para capitalizar cualquier esfuerzo, hace falta constancia y políticas públicas coherentes.

Hoy cuando se celebra el Día de la Tierra, como cada 22 de abril, es fecha propicia para reflexionar sobre el hecho de que la falta de conjunción de todos esos factores hace de la labor de los ecologistas locales, los que se dedican a conservar por convicción y por formación, una tarea prácticamente como la de Don Quijote de La Mancha, quien soñaba con cosas imposibles. Yazenia Frontado, ingeniera química especializada en ecoeficiencia, higiene, seguridad y ambiente y coordinadora de Proyectos en la ONG Vitalis, así lo certifica: “Ciertamente es una labor bastante ardua porque en nuestro país el ambiente está en un segundo plano. Siempre hay un tema mucho más importante que el ambiente, a menos que pase algo que nos alarme y nos obligue a reaccionar; pero como nuestra memoria es de corto plazo, todo se olvida. Esto hace que sea mucho más difícil para los ambientalistas difundir mensajes, porque si no está de moda, sencillamente no te toman en cuenta”. Y muestra de lo que dice Frontado está fresca: la crisis de generación de electricidad en todo el país obligó a millones de hogares en el país, comercios, edificios, etc., a bajar el consumo del servicio eléctrico. Esa es una conducta ecoeficiente, pero consecuencia de una emergencia, de una coyuntura, no de una tradición, porque el manejo responsable y justo de los recursos naturales no es una prioridad global, al menos en Venezuela.

Sin embargo la especialista de Vitalis subraya que sí existe el ánimo general de ser ambientalmente responsable, solo que las condiciones no están conjugadas para que esa intención rinda sus frutos: “La gente quiere reciclar, pero de nada sirve que sigamos incentivando esa conducta si no le decimos a las personas qué hacer con el material que recolecta, y si no les aseguramos que los desechos tendrán una disposición segura”.

Sobre la realidad del reciclaje en el país, práctica que puede llevar a cabo cualquier persona, el informe “Situación Ambiental de Venezuela 2009” de Vitalis subraya que “muchas empresas se encuentran colapsadas o pagan montos muy bajos por los residuos que no son atractivos para los usuarios, entre otros temas, por la cadena de intermediarios que suele haber. De allí que solo se esté reciclando alrededor de 9% del total de los residuos que se generan”.

También destaca la especialista en ecoeficiencia que “hace falta políticas públicas que incentiven el reciclaje tanto para las empresas recolectoras como recicladoras, así como para las personas que día a día recolectan el material y quieren contribuir al cambio. Lamentablemente el reciclaje no es rentable en nuestro país y las personas que empiezan a reciclar con todos los ánimos del mundo pierden ese ímpetu cuando las empresas dejan de recolectar el material porque están colapsadas”.

Insiste Frontado en que “las campañas que se transmiten son incompletas, porque decimos que deben reciclar pero no decimos dónde ni cómo se recupera ese desecho. Además hace falta mucho más apoyo de los medios de comunicación al respecto y de los entes públicos y privados”.

Pero no es solamente el vacío y la falta de constancia de información oportuna para saber cómo y dónde ser ecológicamente responsable, lo que hace de cualquier ánimo conservacionista una tarea titánica. También es la poca disponibilidad de presupuesto para que los programas públicos y privados de conservación presuman de sostenibilidad en el tiempo.

La subsidiaria venezolana de la organización global Conservation International tuvo que bajar la santamaría como consecuencia de la crisis financiera que arropó a la economía mundial, poniendo fin a muchos de los programas que esa institución desarrollaba en el territorio nacional.

El mismo informe de Vitalis que reseña la situación del reciclaje también destaca otra de las piedras con las cuales tropiezan las iniciativas ambientalistas en el territorio nacional: “Limitada participación de los sectores científico, académico, tecnológico y las ONG en las consultas públicas promovidas por diversas autoridades, para tratar temas ambientales y proyectos normativos específicos”.

http://calidaddevida.eluniversal.com/2010/04/22/ten_art_los-ecologistas-son_1870929.shtml

En pie de lucha

– Aparte de Vitalis, otras ONG conservacionistas siguen luchando por su razón de ser.

– Provita mantiene programas para estimular la conservación de la biodiversidad.

– Fundación La Tortuga no cesa en sus esfuerzos por mantener las condiciones de la paradisíaca isla de La Tortuga.

– Fundación Científica Los Roques también sigue viva.

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