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No solo el Ávila quiere ser verde

Alistan reforestación de otras zonas protectoras afectadas por el fuego

En Caricuao, el Parque Universal de la Paz, fue víctima de las llamas y hasta la fecha no se han anunciado planes para su protección y recuperación (Kisaí Mendoza)

Beatriz Cruz Salazar (EL UNIVERSAL) viernes 23 de abril, 2010

Son menos extensos que el Ávila y por eso quizá son menos vistosos. Tuvieron menos atención que el Waraira Repano durante la sequía, pero requieren igual esfuerzo para su recuperación. Los pequeños pulmones vegetales que tiene la ciudad no escaparon de la voracidad de las llamas y aún esperan recibir la atención que hasta el momento ha tenido el principal cerro de Caracas.

Lejos de lo que muchos puedan pensar, las precipitaciones no son suficientes para devolver el verde a estas áreas. Aunque muchos de los proyectos aún están en fase de preparación o de diseño, los gobiernos municipales trabajan desde ya en planes que permitirán retornar el verde a las zonas quemadas a partir de mediados de año, una vez que la temporada de lluvia haya preparado los terrenos para recibir nuevas plantas.

Más de 300 incendios se contabilizaron en las áreas verdes que posee el municipio Baruta durante el primer trimestre del año. Miriam Veracochea, directora de Protección Civil de la jurisdicción, calcula que al menos 80% de la zona protectora del cerro El Volcán fue afectada por las llamas, así como también registraron numerosos eventos en Los Guayabitos, La Trinidad y Hoyo de la Puerta.

A pesar de ser zonas protectoras y estar por ley bajo un régimen especial de administración, no se logró impedir el inicio y avance de las llamas. Veracochea apunta que en el caso de El Volcán ha aumentado considerablemente el número de personas que practican motocross, bicicleta montañera y hasta pernoctan en el lugar, a pesar de estar prohibido.

“Estamos haciendo seguimiento con la comunidad para evitar que esto siga sucediendo y también nos hemos comunicado con los grupos de ciclistas para explicar la situación”, apunta la representante de Protección Civil.

En manos de los habitantes, estudiantes y empresas privadas también quedará la labor de reforestación de estos sectores, según detalló Simón Tenorio, director de Áreas Verdes de Baruta. “Aprovecharemos la labor social que deben hacer los jóvenes para realizar la actividad”, agregó.

En el municipio vecino, Elaisa Ferris, directora de Protección Civil El Hatillo, asegura que gran parte de las llamas son producto de la negligencia de las personas que queman basura sin tener ningún tipo de control. En esta jurisdicción la zona rural resultó bastante afectada. Turgua, Sabaneta y El Aguacate, que también forman parte de la zona protectora, no escaparon de la devastación.

“El Ávila es vital, pero no podemos restar importancia a los demás pulmones que tiene Caracas, cada vez tenemos una ciudad más encerrada y corremos el riesgo de ser una metrópoli contaminada como Ciudad de México”, resalta Ferris.

Frank Huiza, director del Instituto de Gestión Ambiental de El Hatillo, detalla que en esta oportunidad incluirán la zona rural en el plan de siembra anual que prepara el despacho para agosto. La meta es reponer al menos mil árboles, muchos de los cuales son obtenidos por concepto de multas que impone el municipio a las personas que infrinjan las leyes ambientales de la jurisdicción.

Para mediados de agosto también se podrá concretar la recuperación de Parque Caiza, una de las áreas más afectadas en Sucre por el efecto de las llamas. Así lo espera David López, de la Dirección de Protección y Saneamiento Ambiental de Sucre, quien apunta que es necesario resolver primero la creación de un vivero que permita almacenar los retoños de árboles que se sembrarán.

Gabriel D’Andrea, de Protección Civil Sucre, agrega que Mariches y la zona protectora del embalse La Pereza fueron víctimas de las llamas. Insiste en la preparación y educación de la comunidad, pues al igual que los colegas, cree que la mayoría de los incendios son provocados por el hombre.

Desde Chacao, Ángel Mijares, gerente de Ambiente asegura que los programas de mantenimiento del municipio resultaron efectivos, pues fueron pocos los incendios que registraron en este período de sequía. “Tenemos una política que se mantiene todo el año y así evitamos el fuego”.

Y en Caricuao, Luis González Guillén, cronista y ambientalista, considera que hay que ir más allá. Guillén lamenta la quema de vegetación en zonas como el Parque Universal de la Paz, el cerro El Zamural y el parque zoológico, pero lamenta aun más lo poco que se trabaja en crímenes ecológicos de este tipo. “Hay que ponerle coto a los incendios, ya nos han traído demasiadas calamidades”, dice.

http://www.eluniversal.com/2010/04/23/ccs_art_no-solo-el-avila-qui_1871307.shtml

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